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sábado, 28 de mayo de 2011

Ciberpunk, imaginando el futuro

Comentario sobre el segundo capítulo de la segunda temporada de Ghost in the Shell, "Yo glotón".


Me ha encantado la impresión que me ha dejado este capítulo. Conocía la serie, pero nunca me había adentrado en ella.

Me gustan las referencias cinematográficas que he atinado a leer, todas ellas depositadas en el soñador protagonista de este capítulo, como la de Taxi Driver en cuanto a ser un tipo que se siente fuera de la sociedad en la que le ha tocado vivir y sobre la que decide hacer algo, aunque no acabe de conectar con ella (también por la escena frente al espejo); y como la de Blade Runner en cuanto a la dualidad de las personas corrientes que habitan la ciudad, dualidad entre ciborgs y humanos.

- ¿Are you talking to me? -

Por otra parte, me la impresión de ser un capítulo introductorio, por todo el tiempo dedicado al soliloquio del protagonista con el que se trata de explicar el contexto sociopolítco de la serie, el cual, me temo, no dista mucho del nuestro. Los medios como apéndices del poder y la gobernanza, dicho poder y gobernanza fusionados con intereses económicos, información seleccionada y condimentada con la que se entretiene a la población... me da la impresión de estar describiendo, por ejemplo, a la Italia actual de Silvio Bersulconi, aunque prefiero no imaginarme el tema del cuerpo prostético.

En cuanto a la narrativa de la serie compuesta de continuos pensamientos paralelos y ensoñaciones del protagonista que, además de dificultar un poco el seguimiento del hilo central, sirve para enriquecer al mismo, además de profundizar en el protagonista, con el que indudablemente se tendrá que identificar el espectador para convertirse en un seguidor de ella.
- Sólo es uno más del incontable número de personas que abrigan falsas esperanzas y frustraciones hacia la realidad -

Algo que me da que pensar es que parece planteada como una distopía, una visión futura del mundo actual nada apetecible, sobre todo para la inmensa mayoría, pero el caso es que no me parece tan distante de lo que, desde mi punto de vista, vivimos actualmente. Me resulta llamativo también que la serie no atine a vislumbrar el poder de los ciudadanos, de la masa, como dice el protagonista, como fuente de poder y fuente de cambios. En la serie se refleja una población adormecida, reconociendo así indirectamente el éxito que tienen los intentos de edulcorar la realidad por parte de los medios. Esto es algo que, ahora más que nunca, se puede apreciar que no sucede en la sociedad actual. Sobre todo en ciertos segmentos de ella, como los jóvenes, ciertamente preocupados por su futuro, no alineados con la clase política y críticos con los medios. Supongo que la gestación de la serie debió de ser previa a la eclosión de las redes sociales, en buena parte motivadoras de lo que argumento anteriormente.

Por último, reconocer el bonito acabado técnico de la serie y su densa narrativa plagada de detalles*, con la que, si se conecta con el fondo de la cuestión, el mensaje, no es difícil identificarse y adherirse.

*me ha gustado especialmente la llamada que efectúa el protagonista para que le retornen su donación. Te atienden hasta donde sea posible para recibir dinero, pero ponene todas las barreras posibles para devovértelo. Supongo que muchas compañías telefónicas se encontrarán reflejadas ahí.

viernes, 27 de mayo de 2011

Vídeo instantes

A través de esta quinta y atractiva tarea del taller de cibertultura tomaré el papel de "retratista" ideando y grabando secuencias cotidianas de un contexto cambiante, tal como el actual.

Para ello he pensado en lo que podrían hacer dos amigos aficionados al cine, y especialmente a la obra de Woody Allen, quien recientemente ha estrenado su última película, Midnight in Paris. Así, desde que uno informa al otro, hasta que deciden donde se sentarán y qué ropa llevarán, trato de reflejar en los siguientes tres vídeos las nuevas tecnologías que emplearían para comunicarse y para acceder a la información, el tipo de relaciones que establecerían con ellas, y lo adaptadas que estarían dichas tecnologías a su cotidianidad.


Vámonos al cine (primera parte)
Dos amigos comentan el estreno de la última película de Woody Allen, buscan un trailer sobre ella y parece que se quedan con ganas de más.
- Música: Sweet Sue, por Aló Django.



Vámonos al cine (segunda parte)
Los dos amigos, tras ver el trailer de la nueva película de Woody Allen, están tan entusiasmados que deciden avisar a sus amigos, pero, ¿cuándo irán a verla?
- Música: Don't say I didn't warn you, por Régis V. Gronoff.



Vámonos al cine (tercera y última parte)
Finalmente los amigos se deciden a comprar las entradas, deciden la sesión, el lugar... ¡y hasta la ropa que llevarán!
- Música: South of France, por The Swing Ninjas.

En todos ellos:
- Montaje realizado con: JayCut, por David Herrero.
- Screencast grabado con: Debut Profesional.

jueves, 26 de mayo de 2011

Soñando el futuro

Cibercultura y ciencia ficción. En esta tarea, la cuarta del taller de cibercultura, me pondré en el papel de un creador de historias de ciencia ficción, en concreto en el de un escritor. Narraré la rutina de un día cualquiera de 2041 de Alphonse Leblanc, un hombre de mediana edad, casado y con dos hijos, con trabajo estable, y que no está interesado en los avances tecnológicos más allá de lo común para alguien de su estilo. Reside en un país rico de Europa.

- Los nombres de los personajes y algunos lugares nombrados en la historia fueron inventados, cualquier parecido con la realidad no es mas que pura coincidencia -

Una día cualquiera de noviembre de 2041. Una gran metrópoli europea.

Por la mañana...
Un leve zumbido se oye en la habitación absolutamente oscura del matrimonio Leblanc. Es la parte derecha de la almohada que comparten. A Alphonse siempre le ha gustado dormir en ese lado de la cama, y poco a poco también se va acostumbrando a ese cosquilleo en la oreja que marca el comienzo de una nueva jornada. Este está siento un otoño muy lluvioso y ventoso, con temperaturas bajas,  hoy especialmente, pero eso es algo de lo que no se enterará hasta que lo vea en la parte de su espejo de baño dedicada a la climatología local. Mientras tanto sale de la cama, apoya ambos pies en el suelo y éste se ilumina lo suficiente según avanzan sus pasos hasta que entra en el baño. La puerta se cierra automáticamente a su espalda emitiendo un soplido que le recuerda a la películas en las que trataban de imaginar el futuro que veía en su infancia.
- "Realmente, el valor de aquellas obras está más en sí mismas como producto cultural, que en su capacidad predictiva. De eso estoy seguro". -Piensa Alphonse. -Veamos qué es lo que predice ahora la meteorología.

La iluminación de su amplio baño se adecua a la hora que es, en esta caso las 6.00 a.m. Muchas veces esto ha supuesto una molestia para él, por ejemplo en las ocasiones en que ha deseado darse un baño por la mañana, en vez de antes de dormir, contradiciendo así el programa bajo el que funcionan los automatismos de su baño. En esta ocasión, con un afeitado, un cepillado de dientes y un poco de gel fijador para el pelo será suficiente. -"Bueno, quizás sea necesario un poco más de gel. El parte metereológico dice que hoy será un día de vientos malhumorados. Me pondré también la gabardina larga. Me gusta el efecto que hace su parte baja cuando sopla el viento". -Se dice Alphonse a sí mismo.
La ropa elegida, siguiendo las instrucciones que ha marcado Alphonse a través de cuadro de botones de que dispone en el baño, aparece por una apertura en la pared de este mismo. Así permite seguir durmiendo en silencio a su esposa.

Un nuevo soplido como el anterior rompe el silencio de su casa tras abandonar el baño camino a la cocina. Ahora ha salido por la puerta opuesta a la anterior, la que da al pasillo, que se ilumina por completo tras su aparición en él. Ya en la cocina, la voz de género neutro que emite la nevera le avisa de que la leche ultra-desnatada, la de su mujer, caducará mañana. -"¿Y a mí qué me importa?" -Farfulla, mientras coge el bote de leche condensada con el que endulzará su café doble. A Alphonse le gusta mirar por la ventana, aunque a esta hora no haya mucho movimiento. Sin duda, tiene un paisaje por apreciar mejor que el que le plantea el canal de noticias continuo que oye de fondo de una de las pantallas que tiene en su cocina. -"¡Es lo que siempre había estado buscando! ¡Por fin! ¡En exclusiva para usted gracias a nuestra compañía! El sabor más refrescante de siempre ahora potenciado con calcio plus y el conjunto de vitaminas recomendado por la OMS para países desarrollados, como el suyo, como usted, como nosotros." -Espeta un anuncio que no hace más que repetirse en los últimos días. Alphonse acaba el café y deja la taza sobre la encimera, la que se encarga, mediante su complejo sistema de cintas en movimiento, de hacerlo desaparecer y al cabo de unos segundos devolverlo a su lugar original, limpio, reluciente y algo caliente.

Antes de salir, duda sobre si coger el paraguas. No hace más de quince minutos que ha escuchado y visto el parte meterológico, pero tiene dudas de si el viento será acompañado por lluvia. -"Me lo llevo. Me gusta el tacto aterciopelado de su mango." -Resuelve Alphonse. Una vez en el ascensor, que con la misma voz aséptica de la nevera le desea "un muy buen día", además de recordarle una de las varias cosas que está prohibido hacer en ese espacio cerrado, introduce el código que hace referencia a su coche para que el parking automático que duerme bajo su bloque de viviendas se encargue de tenerlo listo una vez suene por el moderno altavoz del ascensor la campanilla que dice que ha llegado al destino, la planta 0.

El coche es de una marca china que compró a otras cuantas americanas, de esas que predominaban a principio de siglo, cuando aún se movían a base de gasolina. Ya dentro, introduce el destino prefijado "oficina del distrito 451" y selecciona el modo de conducción automático, el cual desactivará una vez se encuentre en la autovía noreste, uno de los pocos lugares donde aún puede disfrutar de algo de emoción, ya que en esta vía (una fastuosa obra que endeudó a las sociedades gestoras gobernantes de varios municipios de la zona hasta que llegó un agencia económica y se la refinanció) no existe límite de velocidad. Es una autovía de pago que dirige a la zona donde se encuentra el centro de "Desintoxicación virtual - 3.1", en el que Alphonse tiene su oficina.

Antes de llegar a su destino tiene que abandonar su coche, como todo el que quiera entrar en esa zona, una de las varias donde desde hace tiempo sólo se puede circular en los diferentes medios de transporte público. Fue una medida muy impopular que costó varios millones de votos al partido político de turno que se atrevió a implantarla. Pero ellos solo tuvieron que decidir eso, ponerla en práctica, pues la orden primigenia para ello, así como su diseño provenía de instancias gubernamentales de nivel internacional. A Alphnose le gusta el tranvía, donde, a diferencia del metro, puede ver la luz, y donde a diferencia del autobús, puede ir de pie e intercambiar miradas con la gente. Por otra parte, la similitud más importante entre todos los medios de transporte, que a su vez fue el punto conflictivo de la mencionada Ley de mantenimiento del clima social y urbano de hace unos pocos años, es que el acceso es personalizado, es decir, se puede saber dónde está cada persona en cada momento, a dónde va y en qué medio. En nombre de la seguridad, por supuesto.


Por la tarde...
-"La jornada de hoy ha sido interesante" -Comenta Alphonse con un compañero suyo mientras salen del centro donde los dos trabajan como especialistas en el tratamiento del trastorno de adicción a Internet (IAD), uno de los problemas que más personas está retirando de la vida social para ser devueltos a ella en mejores condiciones con el fin de que sean capaces de comunicarse y apreciar a las personas de su entorno físico.
-"Sí. La reunión con los ministros me tenía un poco de los nervios. Anoche y anteanoche no pude casi dormir pensando en ello... o en cómo parecer ante ellos, mejor dicho. No sé ni cuantas páginas web sobre protocolo, trajes y maneras de comportarse pude visitar. -Dice su compañero Albert.
-Bueno, vienen a escuchar soluciones simples que pueda entender un niño de 12 años no muy listo, y a que les rieguen el oído. Nada más. Aparte de un mayor sueldo y posibilidad de mando, y menos preocupaciones y trabajo por hacer, ¿qué piensas que tienen que los hace especiales? -Le responde Alphonse mientras consulta la hora en su reloj de muñeca estirando los brazos hacia delante y entrecruzando los dedos de ambas manos para hacerlos chascar.
-"Venga ya... ¡son gente superior!"
-"Claro".
-"¿Has visto la camisa que llevaba el Ministro de Transmedia? Es increíble. Yo espero poder compararme una en cuanto sepa discernir cuáles son malas imitaciones americanas y cuáles son genuinas camisas indias. Son tan novedosas que, o eres alguien importante como estos ministros, o te toca pelearte con decenas de páginas web y de vendedores que dicen tener el modelo original" -Concluye Albert antes de despedirse para tomar el metro.

La camisa a la que se refería Albert, y que Alphonse nunca compraría, es una en la que el puño de la camisa ya no se adorna con caros gemelos, sino con una pantalla de cristal líquido que se sincroniza con el dispositivo móvil personal. A través de ella puede uno comunicarse con cualquier persona de la agenda, navegar de forma algo limitada, dado su tamaño, por Internet, y registrar en ella la vida cotidiana: por dónde pasa uno, con quién está y haciendo qué, para así subirlo a la web Gooface, donde uno se comunica y comparte su vida con las personas que conoce. Los avanzados y asequibles sistemas de limpieza y tintorería en seco hacen furor en los hogares de las clases medias, tal como el de la familia Leblanc, con lo que se puede llevar la misma camisa los siete días de la semana, limpia, en diferentes colores, y así como registrar lo que se hace durante ellos.

Por este último motivo es por el que Alphonse ni se plantea la adquisición de una de estas prendas-gadget que tuvieron su inicio en los calcetines cuenta kilómetros, especiales para los aficionados al footing. A él no le gusta salir a correr, pero sí le gusta correr aventuras tal como la que se propone para esta tarde: visitar clandestinamente a su querida Nicole, una chica algunos años menor que él, que gana el dinero para costearse sus estudios sobre Inteligencia Artifical mediante la venta de accesorios para dispositivos móviles personales por Internet desde su domicilio, situado en uno de las zonas de la metrópoli a la que es posible llegar en coche propio y sin ser observado por ninguna máquina. Alphonse enciende su pitillo eléctrónico y se dispone para la aventura. No tarda mucho en llegar, le gusta conducir con sus propias manos, concentrado en la ruta, con su humeante pitillo en la boca, mientras suena de fondo alguno de los temas de Daftpunk que recuerda con nostalgia de la época de sus padres.

Nicole, quien ya le esperaba sin necesidad de previo aviso como cada jueves a esa hora, abre la puerta. Su piso de alquiler no tiene todos los implementos tecnológicos del de Alphonse. Pasa el tiempo mientras ambos se relajan y fuman algo de marihuana. Esto último pueden hacerlo gracias a que en este barrio aún no se ha hecho efectivo por completo el Plan Nacional de Salud Pública, por el cual cada domicilio cuenta con un sensor de humos, entre otros muchos, que tiene el fin de alertar a las autoridades sobre el consumo de sustancias prohibidas.
-¿Sabes? Creo que mi vecino de enfrente tiene un problema de esos que tratáis vosotros -Sugiere Nicole.
-¿Y cómo lo sabes? -Pregunta Alphonse apartando brevemente la mirada del monitor del ordenador de Nicole donde está navegando en uno de esos servicios que eligen la música por ti en función de tu estado anímico.
-No creas que es porque hablo con él. Nada de eso. Le traen siempre la compra del supermercado a casa, pero él no está impedido físicamente para ir a por ella, de hecho el otro día le vi mirando con prismáticos desde su terraza.
-¿Y qué miraba? -Volvió a preguntar Alphonse, sin mucho interés, mientras sonaban de fondo sugerentes ritmos de reggae.
-¿Y cómo quieres que lo sepa? Era de noche, si hubiera usado un telescopio, lo entendería, pero unos prismáticos...
Justo en ese instante se oye un fuerte golpe fuera, en el rellano de la escalera, e  inmediatamente se hacen conscientes del rápido palpitar de sus corazones. Más gritos y golpes. Suenan más lejanos. Deciden salir, no sin temor, para ver qué ocurre. Así, pueden asistir atónitos a cómo tres agentes de la autoridad tratan de retener al mismo vecino de quien habían estado hablando, mientras un quinto le lee a voz en grito los motivos de la detención así como sus derechos: -¡Derecho a luz natural! ¡Derecho a ejercicio físico! ¡Derecho a un tiempo limitado de conexión a Internet! -Recita concienzudamente el agente de la autoridad mientras sus compañeros arrastran al detenido hacia el ascensor.
Ante el riesgo de que estos agentes se percaten del ambiente asociado al los ritmos de reggae que tienen montado en el apartamento de Nicole, ésta coge por el brazo a Alphonse y lo mete dentro disimuladamente hasta poder cerrar la puerta.
-¡Qué susto! ¡Si me llegan a cazar aquí! ¡No me compraré la dichosa camisa de Albert nunca! -exclama Alphose aliviado.
-¿De qué camisa hablas?
-Da igual... veamos de qué se trata lo de tu vecino. -Propone Alphonse, mientras enciende el proyector que inmediatamente muestra sobre un gran espacio de la pared, mediante nítidas imágenes, las últimas noticias acontecidas en la metrópolis.
No han pasado ni cinco minutos, pero la presentadora del informativo ya cuenta con la información de lo que acaban de presenciar y con las imágenes que han grabado los agentes gracias a las cámaras de sus cascos.
-Detenido un miembro de un grupo potencialmente peligroso que trataba de acceder a información confidencial del Estado Mayor. -Dice la presentadora, mientras las imágenes de la operación que aparecen en una pantalla más pequeña dejan con el rostro descompuesto a Alphonse. Se lleva las manos a la nuca. Respira profundo.
Son él y Nicole, en la puerta del apartamento de ella, quienes aparecen brevemente en las imágenes que se están emitiendo, que circularán durante varios días por los medios, y que llegarán, indudablemente, a su mujer.


Por la noche...
Esta noche, Alphonse ha decidido hacer efectivo lo que llevaba meditando durante mucho tiempo. Alejarse para siempre de la metrópoli donde cada paso que alguien da es controlado; donde cada decisión, gusto o afinidad es pública; donde la intimidad es un concepto que sólo se puede encontrar escrito en una pantalla digital. Él lo busca de verdad, sólo su gabardina y su paraguas, que afortunadamente aún no están en línea, le acompañarán.

martes, 24 de mayo de 2011

Pierre Lévy - Cibercultura. Un referente

Pierre Lévy, para algunos un filósofo, es un académico que centra su interés en el estudio de los medios. Su aportación más notable es el concepto de "inteligencia colectiva", introducido en 1994, con el que trata de entender el funcionamiento social a través de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, especialmente Internet en su forma web 2.0, donde las personas no sólo son consumidoras de contenidos, sino también productoras (un claro ejemplo de ello puede verse en la enciclopedia libre Wikipedia).

Actualmente es profesor en el Departamento de Comunicación de la Universidad de Ottawa. Henry Jenkins, famoso académico de los medios, entre otros, se sirve de las ideas de Pierre Lévy para articular sus trabajos. Esta relevancia dentro del estudio de los nuevos medios se la han dado algunas de sus obras como ¿Qué es lo virtual? (Barcelona, Paidós, 1999), L’Intelligence collective. Pour une anthropologie du cyberespace, (Paris, La Découverte, 1994) (disponible en castellano en web: http://inteligenciacolectiva.bvsalud.org/), o Cibercultura, La cultura de la sociedad digital. (Barcelona: Editorial del Hombre Antrophos. 2007), del cual presento aquí su versión digital que da acceso parcial al libro gracias a la tecnología de Google libros.



Si quieres estar al corriente del trabajo de Pierre Lévy puedes hacerlo siguiéndole en su cuenta personal en Twitter: @plevy

lunes, 16 de mayo de 2011

¿Qué entiendo por cibercultura?

La primera tarea a llevar a cabo dentro de este taller optativo dentro del Máster Oficial en Comunicación y Aprendizaje en la Sociedad Digital consiste en elaborar una definición del término central del mismo: cibercultura. Para ello indagaré en tres recursos informativos donde sea mencionado dicho neologismo entorno al cual se desarrollará el taller.

Aproximación al concepto "cibercultura"
Lo primero que he de señalar es que no existe unanimidad entorno a este concepto, aunque un punto en común entre las tres referencias consultadas es el impacto que han venido ejerciendo las tecnologías digitales de la información y la comunicación sobre aspectos tales como la realidad, el espacio, el tiempo, el hombre mismo y sus relaciones sociales, principalmente, a través del ordenador y de la comunicación a través de Internet. Dicho impacto, atendiendo a la vertiginosa apropiación de las tencologías por parte de las personas, o viceversa, se puede contemplar como una gran revolución en la manera de acceder, apropiarse y transmitir la información, generando así nuevos desarrollos sociales, políticos y económicos, que es lo que el común de la gente interpreta como cibercultura

Como sencillamente señala el subtítulo de la famosa obra de Pierre Lévy Cibercultura (Barcelona: Editorial del Hombre Antrophos. 2007), se trata de la cultura de la sociedad digital. Los valores centrales que integran dicha cultura, tal como otras culturas tienen otros valores básicos, y que ayudan a distiguirla a su vez de otras, son la interconexión, la creación de comunidades virtuales entorno a afinidades o habilidades y la inteligencia colectiva, término éste que se encarga el propio Lévy de adaptarlo desde su orígenes a la actualidad y la realidad de los mundos virtuales. Por mi parte, me atrevería a señalar a la interconexión como elemento fundamental para que tenga lugar, más allá de la ciencia ficción, la cibercultura. La conexión entre elementos -la cual es cada vez mayor y entre más elementos- es la antagonía al aislamiento, y dentro de esos elementos, inevitablemente, ya tiene su propio lugar el ser humano. La conexión es un bien en sí mismo, como señala Christian Huitema, que marca como horizonte de la cibercultura la conexión universal.

Una forma de atender a una cultura es distinguir la serie de fenómenos a los que da lugar, de esta forma, un efecto derivado de lo anteriormente dicho es la rotura de barreras y fronteras, tanto geográficas, como temporales, como culturales. Por otra parte, podríamos encontrar con el lenguaje digital, lo que Kerckhove y Lévy definen como la configuración de un lenguaje todavía más universal que el alfabeto, propio de la que dan en llamar como tercera era de la comunicación, una era que habría seguido a las de la oralidad y la escritura. Kerkchove, además, propone comprender la cibercultura desde tres grandes características: la interactividad, la hipertextualidad y la conectividad
 
Desde el punto de vista del impacto tecnológico, una cuestión clave para la cibercultura es poder discernir de qué modo están afectando las nuevas tecnologías a la inteligencia y a las formas de usarla. Al respecto, Kerckhove, en su libro. La piel de la cultura Investigando la nueva realidad electrónica, indaga los efectos de las tecnologías electrónicas desde la televisión hasta el ciberespacio, pasando por la realidad virtual, el Internet, la biomecánica y las llamadas por él psicotecnología.

A modo de conclusión, en un intento integrador, se podría decir que la cibercultura, actualmente, es el conjunto de técnicas, prácticas, actitudes, modos de  pensamiento y de valores que se desarrollan conjuntamente con el propio crecimiento del ciberespacio. Señalo la actualidad de este intento de definición ya que lleva consigo el término ciberespacio, un término acuñado por el escritor de ciencia ficción William Gibson en 1984 en su novela Neuromante.

Conceptos positivos:
- Posibilidad de romper límites geográficos, temporales y socioculturales para la comunicación.
- Acceso a una cantidad de recursos antes inimaginable.
- Bajo coste de la posibilidad de estar en red (popularización del acceso a Internet).

Concpetos negativos:
- Pérdida de privacidad.
- Menor capacidad para profundizar en las lecturas, derivada de los necesarios ajustes a los que se ve sometido nuestro cerebro ante tanta cantidad de información, dispuesta de una forma tan distinta a como venía siendo tradicionalmente.
- Sensación de saturación informativa.
- Menos aprovechamiento de los recursos.

Referencias
-RODRÍGUEZ, Jamie A. El relato digital. Cibercultura. [en línea] Universidad Javeriana [referencia de 25 de mayo de 2010] Disponible en web: <http://www.javeriana.edu.co/relato_digital/r_digital/cibercultura/cibercultura.html>
- FAURA, Ricard. Cibercultura, ¿realidad o invención? [en línea] Ciudad virtual de antropología y arqueología. mayo 2010 [referencia de 25 de mayo de 2010] Disponible en web: <http://www.naya.org.ar/congreso2000/ponencias/Ricard_Faura.htm>
- LÉVY, Pierre. Cibercultura, La cultura de la sociedad digital. Barcelona: Editorial del Hombre Antrophos. 2007.
(Este último está disponible parcialmente en web, en Google libros)